El Reino Unido prepara una nueva legislación que obligará a los bancos británicos a redactar una especie de "testamento vital" que facilite su disolución en caso de que se produzca una nueva crisis.
Así lo confirmó el ministro de Economía, Alistair Darling, en una entrevista publicada ayer por el diario británico "Financial Times".
El funcionario señaló que la propuesta, que ya desató las críticas del sector, podría estar lista para el próximo otoño.
Según el ministro, la nueva ley establecerá un estricto calendario para que los bancos simplifiquen sus estructuras y elaboren un plan de disolución, que se ejecutaría en caso de que la entidad se declarase en quiebra.
"Me preocupa que la estructura de una organización gire más en torno al ahorro de impuestos que a razones de eficiencia", dijo Darling en referencia al sistema bancario actual.
La iniciativa no fue bien recibida por el sector, que se escuda en la complejidad que entraña transformar las bases legales y organizativas de entidades con una larga historia a sus espaldas.
Fuente: BAE (16/09/2009)
miércoles, 16 de septiembre de 2009
martes, 11 de agosto de 2009
Cómo comunicar para los mercados de capitales
El Dr .Luciano Elizalde, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad Austral, publicó un artículo muy interesante en la revista Imagen que indaga sobre la comunicación de los gobiernos con los mercados financieros. Para el autor, los gobiernos distribuyen informaciones financieras que pretenden desconectar de los mensajes políticos, institucionales o sociales que envían por otro lado, como si los mercados no interpretaran el contexto.
A mi entender, la nota introduce varios puntos interesantes, a saber:
1) Se incluye al mercado de capitales como un público específico para la comunicación gubernamental.
2) Supone que el mercado de capitales tiene una manera específica de decodificar mensajes, basada en reglas intrínsecas al mercado.
3) Es posible adecuar los mensajes para orientar la reacción de este público específico.
Nadie dice que la tarea sea sencilla, pero al menos rescato la manera en que Elizalde encaró este análisis. ¿Existe alguna fórmula que permita, al Gobierno o a las empresas, poder comunicar de manera eficaz de cara a los mercados de capitales?.
Adjunto audio para que escuchen la entrevista al Dr. Luciano Elizalde que realicé para la radio http://www.desdelabolsaendirecto.com/node/4161
Espero que la disfruten.
A mi entender, la nota introduce varios puntos interesantes, a saber:
1) Se incluye al mercado de capitales como un público específico para la comunicación gubernamental.
2) Supone que el mercado de capitales tiene una manera específica de decodificar mensajes, basada en reglas intrínsecas al mercado.
3) Es posible adecuar los mensajes para orientar la reacción de este público específico.
Nadie dice que la tarea sea sencilla, pero al menos rescato la manera en que Elizalde encaró este análisis. ¿Existe alguna fórmula que permita, al Gobierno o a las empresas, poder comunicar de manera eficaz de cara a los mercados de capitales?.
Adjunto audio para que escuchen la entrevista al Dr. Luciano Elizalde que realicé para la radio http://www.desdelabolsaendirecto.com/node/4161
Espero que la disfruten.
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lunes, 11 de mayo de 2009
ARTÍCULO DE FINANCIAL TIMES
Deseo compartir con ustedes un interesante artículo publicado a principios de mayo de 2009 en el diario Financial Times, titulado "Disparen contra la prensa". El mismo hace referencia a las críticas hacia al periodismo económico por no haber alertado a la población acerca de la crisis subprime y la debacle financiera mundial. Personalmente, considero que el artículo enumera importantes causas del por qué la prensa especializada no advirtió con anticipación acerca del crac. Un artículo para reflexionar en profundidad sobre la manera en que los medios periodísticos seleccionan qué es y qué no es NOTICIA.
DISPAREN CONTRA LA PRENSA
Este es el mejor momento y el peor momento para ser un periodista especializado en finanzas. El mejor, porque tenemos la oportunidad única de informar y analizar la crisis financiera más seria desde el Gran Crac de 1929. El peor, porque las industrias de los diarios y la televisión están sufriendo, no sólo por la recesión sino por el golpe estructural que provocó la revolución de Internet. Además, ahora se acusa a los medios financieros de no haber visto la crisis financiera global. Dormidos al volante. Con la cabeza en otro lado. Se recurrió a todo tipo de clichés para castigar a periodistas por no haber advertido a la gente sobre el inminente desastre. ¿Todas estas acusaciones tienen sentido?
En primer lugar, los periodistas no fueron los únicos en hacer mal su trabajo. Los líderes políticos eran felices descorchando botellas de champaña en la fiesta del crédito; muchos se quedaron largo rato después de que la espuma había desaparecido. Los reguladores no detectaron ni contuvieron los riesgos que se estaban creando dentro del sistema. Muchos economistas también se quedaron cortos. Sólo unos pocos, como Nouriel Roubini –ahora considerado el profeta del desastre– identificaron las piezas del rompecabezas, pero no lo reconstruyeron.
¿Por qué los periodistas de finanzas no prestaron atención a estas advertencias? Primero, la crisis comenzó como un tema altamente técnico que llevó meses en entrar en transformarse en noticia de tapa. Se originó en los mercados de crédito, tema aburrido para la mayoría de los medios noticiosos. Para la mayor parte de los reporteros que trabajan en este denominado “sistema bancario en la sombra” fue difícil interesar a sus jefes, quienes estaban más concentrados en hablar del alza de los precios de las propiedades.
Un segundo problema fue que la crisis se produjo en un mercado extrabursátil que da a conocer pocos datos y publica muy pocas noticias diarias. Inevitablemente, la tentación era hablar de temas más entendibles para el público general, como los resultados de las compañías cotizantes.
La segunda crítica es que los medios estaban demasiado interesados en dar buenas noticias. Danny Schechter, en una nota que escribió en el British Journalism Review, asegura que los diarios no tenían interés en seguir los escándalos hipotecarios por temor a perder anunciantes del sector inmobiliario.
Los periodistas constantemente enfrentan tensiones entre creer en sus fuentes o quemarlas con una cobertura crítica. Piensen en el departamento de prensa de la Casa Blanca, la prensa británica que cubre el parlamento o los periodistas deportivos asignados a un equipo. El incentivo para “llevarse bien” está presente.
En cuanto a si los medios financieros podrían haber hecho un mejor trabajo y con espíritu de autocrítica, identifico cuatro debilidades en la cobertura de esta crisis financiera.
Primero, los periodistas no captaron el significado que tenía la no regulación de los derivados extrabursátiles pese a que formaban la mayor parte del riesgo de contraparte tras la explosión del crédito posterior a la burbuja “punto com”. Alan Greenspan se oponía a tal regulación, pero ¿cuántos comentaristas reprendían al ex presidente de la Fed y advirtían sobre los riesgos? Los periodistas estaban demasiado enamorados de la desregulación.
Segundo, los periodistas, con algunas notables excepciones, no entendieron los riesgos que generaban esas implícitas garantías del Estado con las que contaban Fannie Mae y Freddie Mac, los gigantes de las finanzas hipotecarias. Aquí, deberíamos sacarnos el sombrero ante el ahora vituperado Greenspan. Él alertó temprano sobre los riesgos. Por supuesto, era difícil criticar el ideal de que hubiera más estadounidenses con casa propia, pero eso no es excusa.
Tercero, los periodistas no captaron el significado del crecimiento de la financiación fuera del balance general por parte de los bancos, su relación con las pro-cíclicas normas de Basila II sobre los ratios de capital y el concepto general de apalancamiento. ¿Cuántas organizaciones de noticias informaron la decisión de la Securities and Exchange Commission en 2004 de suavizar sus regulaciones sobre el apalancamiento? También se informó poco sobre los vehículos de inversión estructurados que se produjo en la cima del auge del crédito.
Cuarto, los periodistas financieros tardaron en comprender que un crac en el sistema financiero tendría un impacto en la economía real. Durante demasiado tiempo, demasiados expertos trataron al sector financiero y a la economía como universos paralelos. Fue un error fundamental.
Muchos de los desarrollos más importantes de la última década –el terrorismo islámico, la apertura de la economía china y las dos burbujas del crédito– no se previeron o no captaron la atención que merecían. En este aspecto, los periodistas tienen un rol crucial. Quizás hayan estado omisos, pero todavía tienen la capacidad de ser los canarios de la mina. Y por mucho tiempo.
DISPAREN CONTRA LA PRENSA
Este es el mejor momento y el peor momento para ser un periodista especializado en finanzas. El mejor, porque tenemos la oportunidad única de informar y analizar la crisis financiera más seria desde el Gran Crac de 1929. El peor, porque las industrias de los diarios y la televisión están sufriendo, no sólo por la recesión sino por el golpe estructural que provocó la revolución de Internet. Además, ahora se acusa a los medios financieros de no haber visto la crisis financiera global. Dormidos al volante. Con la cabeza en otro lado. Se recurrió a todo tipo de clichés para castigar a periodistas por no haber advertido a la gente sobre el inminente desastre. ¿Todas estas acusaciones tienen sentido?
En primer lugar, los periodistas no fueron los únicos en hacer mal su trabajo. Los líderes políticos eran felices descorchando botellas de champaña en la fiesta del crédito; muchos se quedaron largo rato después de que la espuma había desaparecido. Los reguladores no detectaron ni contuvieron los riesgos que se estaban creando dentro del sistema. Muchos economistas también se quedaron cortos. Sólo unos pocos, como Nouriel Roubini –ahora considerado el profeta del desastre– identificaron las piezas del rompecabezas, pero no lo reconstruyeron.
¿Por qué los periodistas de finanzas no prestaron atención a estas advertencias? Primero, la crisis comenzó como un tema altamente técnico que llevó meses en entrar en transformarse en noticia de tapa. Se originó en los mercados de crédito, tema aburrido para la mayoría de los medios noticiosos. Para la mayor parte de los reporteros que trabajan en este denominado “sistema bancario en la sombra” fue difícil interesar a sus jefes, quienes estaban más concentrados en hablar del alza de los precios de las propiedades.
Un segundo problema fue que la crisis se produjo en un mercado extrabursátil que da a conocer pocos datos y publica muy pocas noticias diarias. Inevitablemente, la tentación era hablar de temas más entendibles para el público general, como los resultados de las compañías cotizantes.
La segunda crítica es que los medios estaban demasiado interesados en dar buenas noticias. Danny Schechter, en una nota que escribió en el British Journalism Review, asegura que los diarios no tenían interés en seguir los escándalos hipotecarios por temor a perder anunciantes del sector inmobiliario.
Los periodistas constantemente enfrentan tensiones entre creer en sus fuentes o quemarlas con una cobertura crítica. Piensen en el departamento de prensa de la Casa Blanca, la prensa británica que cubre el parlamento o los periodistas deportivos asignados a un equipo. El incentivo para “llevarse bien” está presente.
En cuanto a si los medios financieros podrían haber hecho un mejor trabajo y con espíritu de autocrítica, identifico cuatro debilidades en la cobertura de esta crisis financiera.
Primero, los periodistas no captaron el significado que tenía la no regulación de los derivados extrabursátiles pese a que formaban la mayor parte del riesgo de contraparte tras la explosión del crédito posterior a la burbuja “punto com”. Alan Greenspan se oponía a tal regulación, pero ¿cuántos comentaristas reprendían al ex presidente de la Fed y advirtían sobre los riesgos? Los periodistas estaban demasiado enamorados de la desregulación.
Segundo, los periodistas, con algunas notables excepciones, no entendieron los riesgos que generaban esas implícitas garantías del Estado con las que contaban Fannie Mae y Freddie Mac, los gigantes de las finanzas hipotecarias. Aquí, deberíamos sacarnos el sombrero ante el ahora vituperado Greenspan. Él alertó temprano sobre los riesgos. Por supuesto, era difícil criticar el ideal de que hubiera más estadounidenses con casa propia, pero eso no es excusa.
Tercero, los periodistas no captaron el significado del crecimiento de la financiación fuera del balance general por parte de los bancos, su relación con las pro-cíclicas normas de Basila II sobre los ratios de capital y el concepto general de apalancamiento. ¿Cuántas organizaciones de noticias informaron la decisión de la Securities and Exchange Commission en 2004 de suavizar sus regulaciones sobre el apalancamiento? También se informó poco sobre los vehículos de inversión estructurados que se produjo en la cima del auge del crédito.
Cuarto, los periodistas financieros tardaron en comprender que un crac en el sistema financiero tendría un impacto en la economía real. Durante demasiado tiempo, demasiados expertos trataron al sector financiero y a la economía como universos paralelos. Fue un error fundamental.
Muchos de los desarrollos más importantes de la última década –el terrorismo islámico, la apertura de la economía china y las dos burbujas del crédito– no se previeron o no captaron la atención que merecían. En este aspecto, los periodistas tienen un rol crucial. Quizás hayan estado omisos, pero todavía tienen la capacidad de ser los canarios de la mina. Y por mucho tiempo.
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lunes, 5 de enero de 2009
CNMV: La gestión de noticias y rumores en los mercados
En diciembre pasado, la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) de España elaboró un documento denominado “Criterios para la gestión de noticias y rumores difundidos sobre valores cotizados”, que pretende ser una guía para orientar la actuación de parte de la CNMV, la emisoras y los intermediarios financieros, ante noticias o rumores difundidos sobre valores cotizados.
Vale aclarar que una de las funciones de todas las Comisiones de Valores en el mundo, es el seguimiento y el análisis de las informaciones (sean noticias o rumores) que se difundan respecto de los emisores de valores en los medios de comunicación: radios, web, diarios, revistas. Es decir, no solo la información oficial que la empresa hace llegar como ‘Hecho Relevante’ a la Bolsa de Comercio y a la Comisión, sino toda la información que circule.
¿Por qué?. Por dos razones. Para:
1) Verificar el cumplimiento de las obligaciones de los emisores en materia de publicación de información relevante, y
2) Procurar que la información disponible sea simétrica y accesible, evitando situaciones en las que unos pocos disponen de información relevante que el mercado en su conjunto no conoce.
Resulta muy interesante ver cómo este ente se esfuerza en especificar a qué considera MANIPULACIÓN y a qué FILTRACIÓN; como también qué se considera una ‘Información Relevante’ y la manera de medirla. Incluso propone los criterios para medir la VERACIDAD, la PRECISIÓN, la VEROSIMILITUD y la NOVEDAD de una noticia o rumor.
El documento está muy bien orientado ya que pone a disposición de todos los actores cuáles son los criterios para el análisis de una noticia y/o rumor a la hora de establecer si se está cometiendo un hecho delictivo. Sobre todo, porque en España se está discutiendo que, en un futuro, los Hechos Relevantes, pasen a publicarse de forma inmediata y directa por los propios emisores, sin intervención activa de la CNMV.
Sin embargo, a mi criterio comete un error al denominar noticia y rumor como sinónimos, cuando no lo son. También faltan precisiones sobre los soportes de la información, sobre todo a los referentes a las nuevas tecnologías, y al rol que le cabe a los comunicadores, los periodistas bursátiles. (Claro que no tiene competencia sobre ellos, pero no está de más incluir un apartado sobre la “ética del periodismo bursátil ante rumores y/o noticias”). Por otra parte, es un buen punto incluir en la difusión de rumores a analistas o intermediarios financieros.
Para que saquen sus propias conclusiones les dejo el link al informe.
http://www.elmundo.es/documentos/2008/12/23/cnmv.pdf
Vale aclarar que una de las funciones de todas las Comisiones de Valores en el mundo, es el seguimiento y el análisis de las informaciones (sean noticias o rumores) que se difundan respecto de los emisores de valores en los medios de comunicación: radios, web, diarios, revistas. Es decir, no solo la información oficial que la empresa hace llegar como ‘Hecho Relevante’ a la Bolsa de Comercio y a la Comisión, sino toda la información que circule.
¿Por qué?. Por dos razones. Para:
1) Verificar el cumplimiento de las obligaciones de los emisores en materia de publicación de información relevante, y
2) Procurar que la información disponible sea simétrica y accesible, evitando situaciones en las que unos pocos disponen de información relevante que el mercado en su conjunto no conoce.
Resulta muy interesante ver cómo este ente se esfuerza en especificar a qué considera MANIPULACIÓN y a qué FILTRACIÓN; como también qué se considera una ‘Información Relevante’ y la manera de medirla. Incluso propone los criterios para medir la VERACIDAD, la PRECISIÓN, la VEROSIMILITUD y la NOVEDAD de una noticia o rumor.
El documento está muy bien orientado ya que pone a disposición de todos los actores cuáles son los criterios para el análisis de una noticia y/o rumor a la hora de establecer si se está cometiendo un hecho delictivo. Sobre todo, porque en España se está discutiendo que, en un futuro, los Hechos Relevantes, pasen a publicarse de forma inmediata y directa por los propios emisores, sin intervención activa de la CNMV.
Sin embargo, a mi criterio comete un error al denominar noticia y rumor como sinónimos, cuando no lo son. También faltan precisiones sobre los soportes de la información, sobre todo a los referentes a las nuevas tecnologías, y al rol que le cabe a los comunicadores, los periodistas bursátiles. (Claro que no tiene competencia sobre ellos, pero no está de más incluir un apartado sobre la “ética del periodismo bursátil ante rumores y/o noticias”). Por otra parte, es un buen punto incluir en la difusión de rumores a analistas o intermediarios financieros.
Para que saquen sus propias conclusiones les dejo el link al informe.
http://www.elmundo.es/documentos/2008/12/23/cnmv.pdf
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