En los últimos meses, en el mundo entero se abrió una polémica que pone en tela de juicio cuál es o cuál debería ser el rol del periodismo económico frente a la crisis financiera mundial.
¿Son los periodistas económicos responsables de la crisis internacional?
¿La información publicada profundiza el temblor financiero?
¿Hay que amordazar a la prensa en épocas de crisis, y así evitar el contagio?
Aunque parezcan planteos un tanto extremistas, a mi juicio, la realidad es que el debate se instaló en Gran Bretaña y se expande por el mundo, al igual que las turbulencias bursátiles y la recesión.
El Parlamento inglés analiza ponerle trabas al periodismo especializado en finanzas.
Hay proyectos para censurar notas consideradas sensibles por el mundo financiero, y de esta manera incentiva el gasto en las familias y por lo tanto ayudar a la economía. Según los expertos, si cae el consumo, cae la confianza que repercute en las empresas y aumentan los despidos, un efecto ‘bola de nieve’ que termina afectando a todo el mundo.
La polémica estalló en Inglaterra hace algunas semanas. En el centro quedó el periodista Robert Peston, conocido entre sus colegas por su extensa carrera en la BBC y en otros medios, pero que recién pasó al estrellato con dos primicias que sacudieron a la City londinense y al resto de los centros bursátiles: primero, la extrema debilidad por la que atravesaba el banco inglés Northern Rock y, luego, la crisis del Royal Bank of Scotland y del HBOS. A poco de publicarse la información, las entidades financieras debieron ser rescatadas por la corona británica para evitar la bancarrota. La nacionalización se produjo a pesar de que todas ellas habían recibido cerca de 100 mil millones de euros de auxilio.
El caso de Gran Bretaña no es el primero. En Letonia encarcelaron a un periodista económico que contó la debilidad del sistema financiero de su país. Los críticos de Peston aseguran que la crisis se ahondó por culpa de la publicación de datos sensibles a la actividad financiera. Y que sus reportes no hicieron otra cosa que acelerar la corrida contra los bancos.
Ahora, en Gran Bretaña existen propuestas como la de Richard Lambert, director general de la cámara empresarial británica CBI, que directamente pidió que, mientras dure la crisis, los periodistas eviten términos como “pánico”, “miedo” o “caos”. Y que se formen tribunales para dictaminar sobre la labor de los trabajadores de prensa.
El Comité de Economía de la Cámara de los Comunes discute la inclusión de un capítulo dedicado al periodismo dentro de una nueva regulación del sistema financiero. La idea es que haya más controles a los bancos, pero también a los medios de comunicación. La asociación de medios de Gran Bretaña, con el Financial Times a la cabeza, como grupo de prensa especializado, reaccionó contra las intenciones de censura.
Los periodistas británicos respondieron algo muy lógico: “se nos tendría que dejar hacer nuestro trabajo: informar de lo que pasa y si lo que pasa es malo pues que la población lo sepa para atenerse a ello. No se puede controlar toda la información porque vivimos en una sociedad global en donde la información es inmediata y permanente”.
He aquí la polémica. Personalmente, creo que sería matar al mensajero que da cuenta de los males, y que mejor que censurar las malas noticias. También considero que regular a la Prensa para que evite utilizar determinadas palabras como pánico, miedo o caos me parece lisa y llanamente una estupidez. Es verdad que la prensa influye en el ánimo de las personas y también en las decisiones que toman con respecto a su dinero, pero de ahí a culparlos por la crisis me parece demasiado. Es darle un poder a la prensa que no a todas luces no tiene. Las mentes brillantes del Gobierno británico deberían pensar en crear políticas que construyan buenas noticias, y no censurar las malas.
Y por otro lado, en EE.UU. también se ha criticado mucho a la prensa de ese país porque, según dicen “los periodistas fueron sorprendidos por esta crisis durmiendo la siesta, junto con la mayoría de los reguladores financieros, políticos y gobiernos.
Entonces, por un lado se acusa al periodismo económico de profundizar, sino causar, la crisis financiera global. Y por el otro, se le critica por no haberla anticipado debidamente.
Lo cierto es que el periodista vive en una continua crítica bien por pasividad, o bien por alarmismo, manejándose en un difícil equilibrio entre un hipotético abandono de sus deberes profesionales al no haber anticipado la crisis y por la propagación de la incertidumbre y la desconfianza entre consumidores e inversores.
Para sumar a este debate, recientemente se publicó una investigación realizada por el observatorio Polis Media, titulado “¿Para qué sirve el periodismo económico?”, en donde se han entrevistado a periodista financieros del Reino Unido y EE.UU. de medios como Bloomberg, el Wall Street Journal o el Financial Times, entre otros.
El informe, que trata de fotografiar en su contexto a la profesión periodística, dirige su objetivo hacia la ética y la responsabilidad en una crisis financiera como la actual.
El estudio pone además sobre la mesa los ingredientes necesarios para debatir si los derechos adquiridos por el periodismo, especialmente el especializado en economía, son directamente proporcionales a su responsabilidad con la sociedad.
En sus páginas, el estudio abre un abanico de preguntas a las que somete al nuevo periodismo emergente, el digital y a los blogs. ¿Cómo puede aplicarse el marco ético y profesional si precisamente ahora es casi imposible distinguir a los que están adentro del círculo de la profesión de los que no?
El estudio considera que sería necesario crear una institución interna capaz de permitir que la profesión se autorregule y así se utilicen de una forma éticamente correcta los privilegios, delimitando quién los tiene y quien no (qué periodistas y qué bloggers). En caso contrario, esos privilegios deberían diluirse, ya que pueden darse casos de informadores que lucren personalmente gracias a los datos e influencia que manejan.
Su tesis es que “no hay evidencias de un trastorno en las normas éticas ni de graves niveles de negligencia en el periodismo financiero actual, pero hay una sensación generalizada de que los retos a los que se enfrentaba tradicionalmente un periodista financiero, como el de no se utilizado por sus fuentes, el mantenimiento adecuado del escepticismo o el de conseguir la exclusiva sin caer en maldades, están siendo redefinidos en el contexto de las nuevas tecnologías.
A mi juicio, el periodista debe informar. No es un político, ni un juez, ni un adivino, ni un visionario. Es un periodista que interpreta una información a su manera, consultando muchas o pocas fuentes, con mayor o menor precisión. Pero no le cabe al periodismo solucionar temas de política económica.
Aunque sí creo que la profesión de periodista económico o bursátil tiene una responsabilidad extrema, al poder influir en el manejo del dinero de las familias.
Una linda polémica para despedir el año.
lunes, 29 de diciembre de 2008
FUGAS DE INFORMACIÓN
Sin dudas, las fugas de información, o filtraciones, o utilización de información privilegiada es uno de los temas más complejos de manejar en los mercados bursátiles.
Se considera información privilegiada a los datos que, siendo relevantes, no fueron divulgados públicamente.
Los directivos y empleados de empresas que cotizan en Bolsa que acceden a información confidencial de la empresa se encuentran legalmente obligados a preservar la confidencialidad de esos datos, e inhibidos a utilizar esa información para provecho propio de terceros.
En los mercados de capitales de todo el mundo existen fuertes sanciones para las empresas en caso de comprobarse este tipo de maniobras. Es por ello que las grandes compañías suelen tener códigos de políticas y prácticas en la información que se le da al mercado.
Aunque parezca mentira muchas filtraciones se producen por descuido. Un error al apretar el botón “responder a todos” puede enviar un mail con información confidencial a destinatarios no deseados. También las charlas informales entre colegas en pasillos o reuniones informales, pueden ser vehículos de fugas.
Los especialistas en comunicación y prensa institucional piden que los directivos de las empresas entiendan las implicancias y la importancia de la confidencialidad de la información no solo en entrenamientos sino en cláusulas contractuales, mediante acuerdos de confidencialidad, que también alcance a los empleados de la compañía.
Varias empresas cotizantes tienen códigos de ética que imponen “reserva” a quienes tengan acceso a información privilegiada de la compañía, lo que además no podrán obtener ventajas, para sí o para otros, mediante la negociación de valores negociables de la empresa. Como es el caso de Petrobrás. También, el BBVA Banco Francés advierte a sus empleados sobre la “difusión voluntaria y maliciosa de información falsa o engañosa, incluso de rumores, con la pretensión de inducir a terceros a la compra, venta o mantenimiento de los activos o productos” de la entidad, y el del Banco Itaú condena los “comentarios que puedan afectar la imagen de la organización o contribuir para la divulgación de rumores sobre los competidores.
Y, finalmente, las fugas de información también pueden tener otros formatos, sobre todo en el terreno de la política.
Muchas veces, el Gobierno filtra información sobre alguna medida que planea tomar sólo para tomarle la temperatura a la opinión pública. Es el famoso globo de ensayo y, si la reacción es adversa, la decisión queda en un cajón y un vocero saldrá oficialmente a desmentir el rumor. Esto también se denomina en el periodismo pescado podrido.
En otro aspecto, muchas veces, las filtraciones de asuntos políticos suelen ser el origen de las falazmente llamadas “notas de investigación”, pues no nacen de la iniciativa de un periodista de indagar sobre un determinado asunto, sino de una fuente interesada en que determinados datos –secretos o no, verdaderos o incluso falsos – se conozcan públicamente. Es lo que también se llama “periodismo de filtración”.
Este tipo de acciones suelen dar pie a verdaderas investigaciones periodísticas, sin embargo, muchas de las supuestas notas de investigación que leemos en la prensa no cumplen con el requisito de chequear exhaustivamente los datos, analizar su veracidad y verificarlos por medio de otras fuentes; como también indicarle a los lectores de qué manera el periodista recibió la información; por lo que simplemente son la publicación de lo que una fuente interesada le acercó a un periodista.
(Fuente de datos: Revista Imagen)
Se considera información privilegiada a los datos que, siendo relevantes, no fueron divulgados públicamente.
Los directivos y empleados de empresas que cotizan en Bolsa que acceden a información confidencial de la empresa se encuentran legalmente obligados a preservar la confidencialidad de esos datos, e inhibidos a utilizar esa información para provecho propio de terceros.
En los mercados de capitales de todo el mundo existen fuertes sanciones para las empresas en caso de comprobarse este tipo de maniobras. Es por ello que las grandes compañías suelen tener códigos de políticas y prácticas en la información que se le da al mercado.
Aunque parezca mentira muchas filtraciones se producen por descuido. Un error al apretar el botón “responder a todos” puede enviar un mail con información confidencial a destinatarios no deseados. También las charlas informales entre colegas en pasillos o reuniones informales, pueden ser vehículos de fugas.
Los especialistas en comunicación y prensa institucional piden que los directivos de las empresas entiendan las implicancias y la importancia de la confidencialidad de la información no solo en entrenamientos sino en cláusulas contractuales, mediante acuerdos de confidencialidad, que también alcance a los empleados de la compañía.
Varias empresas cotizantes tienen códigos de ética que imponen “reserva” a quienes tengan acceso a información privilegiada de la compañía, lo que además no podrán obtener ventajas, para sí o para otros, mediante la negociación de valores negociables de la empresa. Como es el caso de Petrobrás. También, el BBVA Banco Francés advierte a sus empleados sobre la “difusión voluntaria y maliciosa de información falsa o engañosa, incluso de rumores, con la pretensión de inducir a terceros a la compra, venta o mantenimiento de los activos o productos” de la entidad, y el del Banco Itaú condena los “comentarios que puedan afectar la imagen de la organización o contribuir para la divulgación de rumores sobre los competidores.
Y, finalmente, las fugas de información también pueden tener otros formatos, sobre todo en el terreno de la política.
Muchas veces, el Gobierno filtra información sobre alguna medida que planea tomar sólo para tomarle la temperatura a la opinión pública. Es el famoso globo de ensayo y, si la reacción es adversa, la decisión queda en un cajón y un vocero saldrá oficialmente a desmentir el rumor. Esto también se denomina en el periodismo pescado podrido.
En otro aspecto, muchas veces, las filtraciones de asuntos políticos suelen ser el origen de las falazmente llamadas “notas de investigación”, pues no nacen de la iniciativa de un periodista de indagar sobre un determinado asunto, sino de una fuente interesada en que determinados datos –secretos o no, verdaderos o incluso falsos – se conozcan públicamente. Es lo que también se llama “periodismo de filtración”.
Este tipo de acciones suelen dar pie a verdaderas investigaciones periodísticas, sin embargo, muchas de las supuestas notas de investigación que leemos en la prensa no cumplen con el requisito de chequear exhaustivamente los datos, analizar su veracidad y verificarlos por medio de otras fuentes; como también indicarle a los lectores de qué manera el periodista recibió la información; por lo que simplemente son la publicación de lo que una fuente interesada le acercó a un periodista.
(Fuente de datos: Revista Imagen)
viernes, 31 de octubre de 2008
RUMOR VS. NOTICIA
Uno de los tantos mitos que tienen que ver con el mundo bursátil se refiere a la Bolsa como una usina de rumores. De hecho, uno de los lemas preferidos de los operadores reza que hay que comprar con el rumor y vender con la noticia, poniendo el énfasis en que el mercado siempre se adelanta a los hechos.
Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, alguien con intereses propios pone el rumor en circulación para que el inversor desprevenido lo encuentre al día siguiente en el periódico o para que paulatinamente engorde como una bola de nieve rodando ladera abajo. Cuando esto ocurre la influencia del rumor está activada.
Es importante que los inversores estén atentos a estas operaciones delictivas. Los rumores pueden difundirse a través de distintos medios: desde un sitio de Internet, un programa de radio o de televisión, un foro especializado, un blog, etc.
¿Cuál es la diferencia entre rumor y noticia en términos periodísticos?
NOTICIA:
Ø Es un hecho verdadero
Ø Oficialmente confirmado por los actores competentes
Ø Alto grado de credibilidad: quienes la escuchan suponen que está confirmada.
RUMOR:
Ø Es una posibilidad de noticia
Ø No ha sido oficialmente confirmada por los actores competentes
Ø No se puede identificar su origen
¿Qué sucede cuando un medio de comunicación se hace eco de un rumor?
El mercado es muy sensible a los rumores.
En la información bursátil, si un periodista o comunicador se hace eco de un rumor, puede desembocar en un proceso de especulación muy peligroso.
Sin embargo, entre los medios de comunicación existen dos posiciones bien distintas sobre el tratamiento de un rumor:
a) El rumor no es noticia por lo tanto no se publica.
Algunos opinan que cuando un periodista o un medio publica un rumor, le da entidad de noticia. Tal es la postura de agencias internacionales de comunicación. Por eso, sus periodistas tienen prohibido publicar un rumor. Solo pueden publicarlo si una persona o entidad autorizada, mencionada con nombre y apellido, se hace responsable de la declaración.
b) El rumor se publica como rumor
El rumor se publica en tanto y en cuanto sirve para aclarar o explicar otros hechos.
Lo defienden como una forma de anticipar lo que va a venir sin las exigencias que la noticia requiere. Obviamente, lo separan de la calumnia o la especulación. Y deberían especificar en la nota que se trata de un rumor, no confirmado por los actores competentes.
c) Se publica sin detalles confundiendo aún más al inversor
Haciendo un mal ejercicio del periodismo, algunos medios priorizan la rapidez por sobre la confirmación con las fuentes. Influye el desconocimiento y la falta de formación profesional. Esta conducta es totalmente irresponsable.
¿Qué sucede con el rumor en la era de la Comunicación 2.0?
El mundo de internet y de la blogosfera, como ocurre en tantas otras facetas, ha insuflado nuevos bríos a la aparición de los rumores.
Lo ha democratizado, poniendo al alcance de todo el mundo su generación y su recepción.
¿Qué debe tener en cuenta un inversor a la hora de evaluar un rumor?
Ø Identificar el origen o la fuente del rumor. (algo muy difícil)
Ø Si lo publica un medio:
o ¿Quién firma la nota?. No todos los periodistas poseen el mismo nivel de conocimiento del mercado y no todos tienen la misma seriedad. Si el comunicador conoce bien el mercado, sabe cuándo un rumor es sostenible o es pura especulación, y da la importancia que tenga a cada información.
o Si la declaración se la atribuye a un tercero, fijarse que esté indicado el nombre y el apellido de la persona. También debería figurar el nombre de la empresa para la que trabaja.
o Corroborar que la persona o empresa que emite la declaración esté registrado en los organismos de contralor (www.cnv.gov.ar)
Ø Finalmente, consultar siempre con su agente o sociedad de bolsa de confianza. El profesional podrá orientarlo e informarlo con la seriedad que el manejo de sus ahorros requiere.
Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, alguien con intereses propios pone el rumor en circulación para que el inversor desprevenido lo encuentre al día siguiente en el periódico o para que paulatinamente engorde como una bola de nieve rodando ladera abajo. Cuando esto ocurre la influencia del rumor está activada.
Es importante que los inversores estén atentos a estas operaciones delictivas. Los rumores pueden difundirse a través de distintos medios: desde un sitio de Internet, un programa de radio o de televisión, un foro especializado, un blog, etc.
¿Cuál es la diferencia entre rumor y noticia en términos periodísticos?
NOTICIA:
Ø Es un hecho verdadero
Ø Oficialmente confirmado por los actores competentes
Ø Alto grado de credibilidad: quienes la escuchan suponen que está confirmada.
RUMOR:
Ø Es una posibilidad de noticia
Ø No ha sido oficialmente confirmada por los actores competentes
Ø No se puede identificar su origen
¿Qué sucede cuando un medio de comunicación se hace eco de un rumor?
El mercado es muy sensible a los rumores.
En la información bursátil, si un periodista o comunicador se hace eco de un rumor, puede desembocar en un proceso de especulación muy peligroso.
Sin embargo, entre los medios de comunicación existen dos posiciones bien distintas sobre el tratamiento de un rumor:
a) El rumor no es noticia por lo tanto no se publica.
Algunos opinan que cuando un periodista o un medio publica un rumor, le da entidad de noticia. Tal es la postura de agencias internacionales de comunicación. Por eso, sus periodistas tienen prohibido publicar un rumor. Solo pueden publicarlo si una persona o entidad autorizada, mencionada con nombre y apellido, se hace responsable de la declaración.
b) El rumor se publica como rumor
El rumor se publica en tanto y en cuanto sirve para aclarar o explicar otros hechos.
Lo defienden como una forma de anticipar lo que va a venir sin las exigencias que la noticia requiere. Obviamente, lo separan de la calumnia o la especulación. Y deberían especificar en la nota que se trata de un rumor, no confirmado por los actores competentes.
c) Se publica sin detalles confundiendo aún más al inversor
Haciendo un mal ejercicio del periodismo, algunos medios priorizan la rapidez por sobre la confirmación con las fuentes. Influye el desconocimiento y la falta de formación profesional. Esta conducta es totalmente irresponsable.
¿Qué sucede con el rumor en la era de la Comunicación 2.0?
El mundo de internet y de la blogosfera, como ocurre en tantas otras facetas, ha insuflado nuevos bríos a la aparición de los rumores.
Lo ha democratizado, poniendo al alcance de todo el mundo su generación y su recepción.
¿Qué debe tener en cuenta un inversor a la hora de evaluar un rumor?
Ø Identificar el origen o la fuente del rumor. (algo muy difícil)
Ø Si lo publica un medio:
o ¿Quién firma la nota?. No todos los periodistas poseen el mismo nivel de conocimiento del mercado y no todos tienen la misma seriedad. Si el comunicador conoce bien el mercado, sabe cuándo un rumor es sostenible o es pura especulación, y da la importancia que tenga a cada información.
o Si la declaración se la atribuye a un tercero, fijarse que esté indicado el nombre y el apellido de la persona. También debería figurar el nombre de la empresa para la que trabaja.
o Corroborar que la persona o empresa que emite la declaración esté registrado en los organismos de contralor (www.cnv.gov.ar)
Ø Finalmente, consultar siempre con su agente o sociedad de bolsa de confianza. El profesional podrá orientarlo e informarlo con la seriedad que el manejo de sus ahorros requiere.
viernes, 19 de septiembre de 2008
¿Cómo cubrir el mercado accionario?
A la hora de hacer una crónica sobre la jornada bursátil, muchos periodistas caen en reduccionismos o interpretaciones equivocadas cuando intentan descifrar las causas que originaron las subas o bajas en las acciones empresarias. El error más común, desde mi modesto punto de vista, consiste en buscar “una única causa” que explique el comportamiento de todo el mercado o de determinado índice.
A modo de una guía, ordenada de manera totalmente arbitraria, pongo a disposición los puntos que considero que un periodista bursátil no puede ignorar a la hora de realizar una crónica de una jornada bursátil en el mercado accionario.
¿Qué influye en los precios de las acciones?:
a) Información de las empresas. Siempre, pero siempre, el periodista debe estar al tanto de todas las informaciones empresarias que se originaron durante la jornada. Debe mirar todas las comunicaciones que se presentaron a la Bolsa de Comercio durante la fecha, mirar las notas periodísticas que mencionen a la compañía, e incluso, estar atento a cualquier rumor de mercado. Con respecto al rumor, nunca el periodista debe confundir un rumor con una noticia. El rumor no es noticia. Puede ser disparador, en tanto y en cuanto pueda confirmarlo o consiga quien con nombre y apellido se lo declare. De todas maneras, siempre debe comunicarse con la oficina de prensa de la empresa para escuchar cuál es la voz oficial.
b) Índices. En general, el periodista está acostumbrado a mirar únicamente el ‘índice de referencia’. Sin embargo, quien desee llevar a cabo una crónica correcta, debe conocer la totalidad de los índices que existen en cada mercado y qué es lo que cada uno representa. Es decir, conocer cuál es el criterio de selección o metodología de cada índice. ¿Por qué?, porque muchas veces se puede informar que sucedió algo que en realidad no pasó, por desconocimiento sobre cuál es el universo de acciones que representa el índice y, además, cuál es la ponderación que cada papel tiene dentro de dicho índice.
Asimismo, es muy importante que la nota tenga el valor del índice (en puntos), ya que cuando se informa que el índice cayó o bajó x por ciento, pero no se pone la referencia del valor del índice (en puntos), quien recibe esa información pierde la referencia de la variación.
c) El contexto internacional. En un mundo de mercados globalizados, no puede existir una crónica bursátil local que ignore lo que pasó en los mercados del mundo. Cualquier crónica que lo haga, cae en un reduccionismo peligroso y, es muy probable, que sus conclusiones sean inexactas.
d) El contexto local. Muchas veces se menciona a la bolsa como una ‘caja de resonancia’ de todo lo que acontece en el ámbito político y económico del país. Pero la mayoría de las ocasiones las explicaciones se reducen sólo a un determinado hecho político, y se concluye que la caída o la suba de determinado índice se debió a un “festejo” o “rechazo” a tal acontecimiento. Si bien, es cierto que las noticias políticas influyen en el humor del mercado y es correcto tomar nota de ello, muchas veces se toma como único factor que originó los movimientos en el mercado, olvidando todas las demás variantes, e incluso si alguna información empresaria pesó más en determinada acción.
e) Comportamiento por sectores. Una buena estrategia para analizar lo sucedido durante una rueda, consiste en separar las acciones por bloques sectoriales. Generalmente, se mueven de manera similar ante una medida del Gobierno u otra noticia que influya en los negocios del sector.
f) Llegada de Balances. Siempre tener muy presente la fecha de ingreso de los balances de la compañía. Es un factor determinante que repercute directamente en el precio de las acciones. Pero ojo al comparar los resultados: lo correcto es hacer la comparación mensual y anual, e informar los dos datos. También mirar con detenimiento si existen resultados extraordinarios y tratar de explicar cómo lo ganó.
g) Volumen negociado. Muchas veces la información bursátil ignora este dato que resulta fundamental para evaluar si la variación porcentual de precios es representativa o no.
h) Pluralidad de voces de analistas bursátiles. Cuantos más expertos se consulte, menos probabilidades tenemos de caer en manipulaciones. Siempre confirmar que se trata de un agente registrado en los organismos de control de cada país.
i) Opiniones de consultoras especializadas: Asimismo es importante estar conectado a los reportes que realizan sobre el país o sobre determinados activos las grandes calificadoras o consultoras especializadas. Sus reportes llegan a millones de inversores de todo el mundo, por lo que impactan en las decisiones de inversión y provocan movimientos en los mercados. Cuanto más grande y respetada sea la compañía que emite la recomendación, mayor será el impacto a nivel mundial (positivo o negativo).
j) Información emitida por las instituciones del sistema bursátil. Resulta muy importante conocer el funcionamiento del mercado sobre el cual estamos haciendo el reporte. Saber cuáles son las instituciones y el rol de cada una y asegurarse de recibir las comunicaciones que de ellas se emiten.
No fue mi pretensión redactar una guía exhaustiva que los abrume, sino dar un primer paso para de a poco entrar en temas más específicos. En otras notas profundizaré sobre cada uno de los puntos y agregaré otros nuevos.
A modo de una guía, ordenada de manera totalmente arbitraria, pongo a disposición los puntos que considero que un periodista bursátil no puede ignorar a la hora de realizar una crónica de una jornada bursátil en el mercado accionario.
¿Qué influye en los precios de las acciones?:
a) Información de las empresas. Siempre, pero siempre, el periodista debe estar al tanto de todas las informaciones empresarias que se originaron durante la jornada. Debe mirar todas las comunicaciones que se presentaron a la Bolsa de Comercio durante la fecha, mirar las notas periodísticas que mencionen a la compañía, e incluso, estar atento a cualquier rumor de mercado. Con respecto al rumor, nunca el periodista debe confundir un rumor con una noticia. El rumor no es noticia. Puede ser disparador, en tanto y en cuanto pueda confirmarlo o consiga quien con nombre y apellido se lo declare. De todas maneras, siempre debe comunicarse con la oficina de prensa de la empresa para escuchar cuál es la voz oficial.
b) Índices. En general, el periodista está acostumbrado a mirar únicamente el ‘índice de referencia’. Sin embargo, quien desee llevar a cabo una crónica correcta, debe conocer la totalidad de los índices que existen en cada mercado y qué es lo que cada uno representa. Es decir, conocer cuál es el criterio de selección o metodología de cada índice. ¿Por qué?, porque muchas veces se puede informar que sucedió algo que en realidad no pasó, por desconocimiento sobre cuál es el universo de acciones que representa el índice y, además, cuál es la ponderación que cada papel tiene dentro de dicho índice.
Asimismo, es muy importante que la nota tenga el valor del índice (en puntos), ya que cuando se informa que el índice cayó o bajó x por ciento, pero no se pone la referencia del valor del índice (en puntos), quien recibe esa información pierde la referencia de la variación.
c) El contexto internacional. En un mundo de mercados globalizados, no puede existir una crónica bursátil local que ignore lo que pasó en los mercados del mundo. Cualquier crónica que lo haga, cae en un reduccionismo peligroso y, es muy probable, que sus conclusiones sean inexactas.
d) El contexto local. Muchas veces se menciona a la bolsa como una ‘caja de resonancia’ de todo lo que acontece en el ámbito político y económico del país. Pero la mayoría de las ocasiones las explicaciones se reducen sólo a un determinado hecho político, y se concluye que la caída o la suba de determinado índice se debió a un “festejo” o “rechazo” a tal acontecimiento. Si bien, es cierto que las noticias políticas influyen en el humor del mercado y es correcto tomar nota de ello, muchas veces se toma como único factor que originó los movimientos en el mercado, olvidando todas las demás variantes, e incluso si alguna información empresaria pesó más en determinada acción.
e) Comportamiento por sectores. Una buena estrategia para analizar lo sucedido durante una rueda, consiste en separar las acciones por bloques sectoriales. Generalmente, se mueven de manera similar ante una medida del Gobierno u otra noticia que influya en los negocios del sector.
f) Llegada de Balances. Siempre tener muy presente la fecha de ingreso de los balances de la compañía. Es un factor determinante que repercute directamente en el precio de las acciones. Pero ojo al comparar los resultados: lo correcto es hacer la comparación mensual y anual, e informar los dos datos. También mirar con detenimiento si existen resultados extraordinarios y tratar de explicar cómo lo ganó.
g) Volumen negociado. Muchas veces la información bursátil ignora este dato que resulta fundamental para evaluar si la variación porcentual de precios es representativa o no.
h) Pluralidad de voces de analistas bursátiles. Cuantos más expertos se consulte, menos probabilidades tenemos de caer en manipulaciones. Siempre confirmar que se trata de un agente registrado en los organismos de control de cada país.
i) Opiniones de consultoras especializadas: Asimismo es importante estar conectado a los reportes que realizan sobre el país o sobre determinados activos las grandes calificadoras o consultoras especializadas. Sus reportes llegan a millones de inversores de todo el mundo, por lo que impactan en las decisiones de inversión y provocan movimientos en los mercados. Cuanto más grande y respetada sea la compañía que emite la recomendación, mayor será el impacto a nivel mundial (positivo o negativo).
j) Información emitida por las instituciones del sistema bursátil. Resulta muy importante conocer el funcionamiento del mercado sobre el cual estamos haciendo el reporte. Saber cuáles son las instituciones y el rol de cada una y asegurarse de recibir las comunicaciones que de ellas se emiten.
No fue mi pretensión redactar una guía exhaustiva que los abrume, sino dar un primer paso para de a poco entrar en temas más específicos. En otras notas profundizaré sobre cada uno de los puntos y agregaré otros nuevos.
miércoles, 17 de septiembre de 2008
Comunicacion bursátil responsable
Con la explosión de Internet, el periodismo digital tiene la ventaja a la hora de informar la información bursátil al instante, durante el transcurso de la rueda.
Sin embargo, la mayoría de quienes hacen “el reporte de la bolsa” en los medios digitales son periodistas sin conocimiento ni preparación bursátil, hecho que los lleva a cometer varias imprecisiones y, sobre todo, están más expuestos a hacerse eco de posibles manipuladores que buscan obtener un beneficio propio con sus declaraciones a la prensa.
Por lo tanto, una primera sugerencia a los periodistas que se inician en el periodismo bursátil es:
- Responsabilidad. Siempre tener en cuenta que en temas bursátiles están en juego el dinero de la gente y el futuro de las empresas.
- Capacitación: resulta imprescindible que el periodista que cubre el mercado de capitales se capacite constantemente en temas bursátiles. Esta es la mejor manera de no comprar falsos argumentos. Generalmente, las bolsas y mercados de la mayoría de los países brindan capacitación gratuita para los periodistas. También cuentan con sistemas de becas para sus cursos de capacitación.
- No publicar comentarios ni recomendaciones off the record. Si el analista u operador no puede respaldar con su nombre y apellido una sugerencia o declaración, entonces resulta muy probable que la información sea falsa.
- Verificar que nuestro interlocutor esté debidamente inscripto en los organismos de control de cada país. Generalmente, se lo puede consultar a través de las páginas web de las instituciones en cuestión.
- No publicar rumores como hechos consumados.
- Ante una información empresaria, contactarse siempre con la oficina de prensa de la compañía. Siempre tiene que estar la voz de la empresa en una nota que la atañe directamente.
- Distinguir en las notas o crónicas cuándo es un dato estadístico y cuándo es una opinión del periodista.
- Pluralidad de voces y opiniones. Preguntarse si en la nota estamos reflejando sólo uno de los escenarios probables y dejando de lado otro. Para ello, será preciso que consultemos la mayor cantidad de voces, y si es posible, poner un pensamiento contrario para que el lector pueda ver reflejado distintos escenarios.
- Siempre publicar la fuente de la cual se sacaron datos o la información estadística. Nunca mencionar datos sin decir quién los originó y si es posible, el criterio que se utilizó para el cálculo (o metodología). Este dato es importante porque podemos llegar a inducir a los lectores a conclusiones erróneas.
- No comprar fórmulas infalibles. Y mucho menos venderlas de esa manera a nuestros lectores. Un error muy común de quienes se inician es que compran los argumentos de quienes presentan “la inversión del futuro”; el “instrumento estrella”, etc. Publicar la información siempre con objetividad y preguntar, fundamentalmente, por los riesgos de esa inversión.
El periodista bursátil nunca debe perder de vista que su nota puede “mover el mercado”, por lo tanto debe extremar los recaudos y ser excesivamente responsable y ético a la hora de comunicar.
Sin embargo, la mayoría de quienes hacen “el reporte de la bolsa” en los medios digitales son periodistas sin conocimiento ni preparación bursátil, hecho que los lleva a cometer varias imprecisiones y, sobre todo, están más expuestos a hacerse eco de posibles manipuladores que buscan obtener un beneficio propio con sus declaraciones a la prensa.
Por lo tanto, una primera sugerencia a los periodistas que se inician en el periodismo bursátil es:
- Responsabilidad. Siempre tener en cuenta que en temas bursátiles están en juego el dinero de la gente y el futuro de las empresas.
- Capacitación: resulta imprescindible que el periodista que cubre el mercado de capitales se capacite constantemente en temas bursátiles. Esta es la mejor manera de no comprar falsos argumentos. Generalmente, las bolsas y mercados de la mayoría de los países brindan capacitación gratuita para los periodistas. También cuentan con sistemas de becas para sus cursos de capacitación.
- No publicar comentarios ni recomendaciones off the record. Si el analista u operador no puede respaldar con su nombre y apellido una sugerencia o declaración, entonces resulta muy probable que la información sea falsa.
- Verificar que nuestro interlocutor esté debidamente inscripto en los organismos de control de cada país. Generalmente, se lo puede consultar a través de las páginas web de las instituciones en cuestión.
- No publicar rumores como hechos consumados.
- Ante una información empresaria, contactarse siempre con la oficina de prensa de la compañía. Siempre tiene que estar la voz de la empresa en una nota que la atañe directamente.
- Distinguir en las notas o crónicas cuándo es un dato estadístico y cuándo es una opinión del periodista.
- Pluralidad de voces y opiniones. Preguntarse si en la nota estamos reflejando sólo uno de los escenarios probables y dejando de lado otro. Para ello, será preciso que consultemos la mayor cantidad de voces, y si es posible, poner un pensamiento contrario para que el lector pueda ver reflejado distintos escenarios.
- Siempre publicar la fuente de la cual se sacaron datos o la información estadística. Nunca mencionar datos sin decir quién los originó y si es posible, el criterio que se utilizó para el cálculo (o metodología). Este dato es importante porque podemos llegar a inducir a los lectores a conclusiones erróneas.
- No comprar fórmulas infalibles. Y mucho menos venderlas de esa manera a nuestros lectores. Un error muy común de quienes se inician es que compran los argumentos de quienes presentan “la inversión del futuro”; el “instrumento estrella”, etc. Publicar la información siempre con objetividad y preguntar, fundamentalmente, por los riesgos de esa inversión.
El periodista bursátil nunca debe perder de vista que su nota puede “mover el mercado”, por lo tanto debe extremar los recaudos y ser excesivamente responsable y ético a la hora de comunicar.
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